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EL SAHARA EN NUESTRO CORAZON
Historias, anecdotas, fotgrafias de nuestra estancia en CABEZA DE PLAYA,CABRERIZAS

Categoría: NOVEDADES

18/08/2009 GMT 1

Nueva Sección, ACTUALIDAD POLITICA del SAHARA O.

erni @ 11:56

Presentación de Fisahara 2009, el festival de cine del Sahara e Invierno en Bagdad del director Javier Corcuera
Documentales - 21/05/2009 - Duración: 21:39 - Idioma: Español (ESP) - Subtitulos: Sin Subtitulos

Presentación de la 6ª Edición de Fisahara, el festival de cine del Sahara, una iniciativa nacida para crear un punto de encuento con el pueblo Saharaui y un altavoz para denunciar una situación de clamorosa injusticia que dura ya 33 años. Un equipo de Versión Española, el programa de TVE2, se sumo a la caravana con destino a Dagla, uno de los campos de refugiados en el durisimo desierto argelino y nos muestran el siguiente reportaje.

En la segunda parte del video el director Javier Corcuera nos presenta desde Dagla el documental Invierno en Bagdad

cartel2009-1.jpg

WebIslam

nou1.gif NUEVA SECCION 2009

ACCIDENTE PRODUCIDO, EN LOS DIAS DE NUESTRO VIAJE AL SAHARA

manif1.jpg

Cinco heridos por la explosión de una mina durante una manifestación contra el muro marroquí
Escrito por: Luis Elizondo muro, marruecos, manifestación, sáhara, minas
11 Abr 2009

En un post anterior ya comenté que se iba a celebrar una manifestación contra el muro de 2.800 km que Marruecos construyó para dividir el territorio saharaui, pero no imaginaba que acabaría en tragedia. Esta zona es uno de los lugares del planeta que más minas tiene enterradas, y ayer una de ellas explotó.

Cinco saharauis sufrieron heridas graves el viernes 10 de abril cuando un chaval pisó una mina antipersona en Rus Esabti, a 70 km de los campamentos de refugiados saharauis.

Las víctimas, acompañadas por unos 2.500 manifestantes (saharauis de los campos de refugiados y extranjeros), participaban en una manifestación pacífica contra el muro marroquí que divide el Sáhara Occidental en dos.

La detonación ocurrió cuando las cinco personas intentaban cruzar una barrera hecha de alambre de púas y acercarse al muro, que está protegido por un campo de minas. Las hay a miles.

Brahim, del campamento de Dajla, sufrió la lesión más grave y perdió su pierna derecha a la altura de la rodilla. Hamdi y Mohamed salieron con quemaduras y heridas de granada fragmentaria en sus caras, brazos y espaldas.

Es terrible que esto ocurra en la antigua colonia de España y el Gobierno español no haga nada para solucionarlo.

Musica Saharaui, Videos y MP3

erni @ 11:46

MES DE MARZO DE 2010

ESTE VIDEO ESTA DEDICADO AL PUEBLO SAHARAUI, Y ES UNA ADAPTACION DJS.

MARIEM HASSAN - DESEOS

Musica Saharaui Cantada Por Nayem Alal (Dedicada A Aminetu Haidar)

INTERESANTE VIDEO, PARA AQUELLOS QUE LES GUSTE LA MUSICA
Y LA GUITARRA ELECTRICA, SE PUEDE OBSERVAR EL METODO
QUE EMPLEAN, PARA TOCAR MUSICA SAHARAUI, CON UNA GUITARRA
FENDER.

MES DE FEBRERO 2010

31/07/2009 GMT 1

AUTONOMIA PARA EL SAHARA OCCIDENTAL ?

erni @ 10:05

fisahara_obama_marruecos1.pngviernes 17 de julio de 2009
Obama da la espalda a Marruecos y declara su apoyo al Frente Polisario
Tal y como avanzamos en posts anteriores, la Administración Obama ha movido ficha en el conflicto saharaui. El presidente Barack Obama ha dado su apoyo público al Frente Polisario, lo que significa, directamente, dar la espalda al plan de Marruecos, a pesar de que este país se ha encargado de infundir temor asegurando que los campamentos del Sahara Occidental son un nido para Al Qaeda y otras organizaciones terroristas. Si fuera así, desde luego, el aislamiento a que la propia Marruecos tiene sometidos a los campamentos, no ayuda a evitarlo...

Se rompe de este modo con la política llevada a cabo por Bush, que apoyaba incondicionalmente a Mohamed VI en su irracional boicot al referéndum de autodeterminación. Tal y como han declarado fuentes diplomáticas de la Casa Blanca "los Estados Unidos no apoyarán por más tiempo los planes de autonomía de Marruecos. En su lugar, la administración ha regresado a los planteamientos anteriores a Bush, cuando se apoyaba la creación de un estado independiente polisario en el Sahara Occidental".

Así las cosas, veremos si países como Francia o la propia España se dan por aludidos y mueven ficha. Cuesta imaginar al ministro Moratinos poniéndose firme frente a Mohamed VI, pero si hace meses parecía también impensable contar con el apoyo de EEUU, ¿por qué no seguir soñando?
Publicado por David Bollero en 11:50

f011d279lh011.jpg31/7/2009 CONMEMORACIÓN DE UNA DÉCADA DE REINADO
Mohamed VI ofrece autonomía al Sáhara como solución al conflicto
1. • El rey de Marruecos crea una comisión para descentralizar el país magrebí
2. • El monarca promete más reformas en sectores como la educación y la justicia

El rey de Marruecos, Mohamed VI, en su intervención grabada en Alhucemas, el miércoles. Foto: afp / ali linh
EL PERIÓDICO
RABAT
no era un discurso cualquiera, de ahí la expectación. No en vano el rey Mohamed VI de Marruecos se dirigía ayer a sus súbditos al traspasar la primera década de su ascenso al trono del reino alauí y aprovechó para informar de la creación de una comisión para descentralizar el país que empezaría por el Sáhara Occidental, excolonia española ocupada por Marruecos.
El rey brindó así la posibilidad de una autonomía para el Sáhara como vía ––que Rabat considera la única posible–– de solución al conflicto. Con esta propuesta, dijo el rey, «hemos reforzado todavía más la unanimidad nacional en torno a la preservación de la integridad territorial de nuestro país».
El monarca subrayó que la citada comisión «deberá hacer una profunda reflexión sobre las vías y medios para hacer de nuestras provincias del sur [el Sáhara Occidental] un verdadero modelo de regionalización avanzada».
La década de mandato de Mohamed VI ha conllevado, sin demasiadas prisas pero también sin pausas, importantes reformas, sobre todo en el ámbito económico, que el monarca se comprometió ayer a continuar, principalmente en el sector de la educación y del desarrollo social.
El rey hizo una mención especial a la necesidad de «una reforma profunda de la justicia». Pendientes quedan también los avances en las garantías de los derechos humanos, una asignatura que el monarca tiene aparcada.

COMPLICIDAD / En su alocución el rey buscó la complicidad del primer ministro, Abbás el Fassi, a quien instó a redoblar esfuerzos para alcanzar estas reformas, con «un buen Gobierno público». En palabras del monarca, la buena gestión pública es indispensable para «consolidar un clima económico propicio a la inversión y al desarrollo». Mohamed VI apuntó que el «buen Gobierno» supone «un esfuerzo de moralización y de protección de los bienes públicos contra toda forma de dilapidación y de despilfarro». «Hay que combatir todas las prácticas inherentes a la economía de rentas y a otros privilegios inducidos», añadió.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, afirmó que el mandato de Mohamed ha constituido una «buena década» para el país marroquí y de «amistad y respeto» con España.

TÍMIDA REMODELACIÓN / Está previsto que los fastos continúen hoy con la celebración en Tetúan de la ceremonia bey’a (acatamiento) en la que los notables del país jurarán su lealtad al monarca para luego desfilar brevemente entre la multitud a lomos de un caballo blanco bajo un parasol. Horas antes del discurso, el miércoles, el rey llevó a cabo una breve remodelación ministerial consistente en el nombramiento de Mohand Laenser, secretario general del Movimiento Popular (MP) como ministro de Estado sin cartera. La entrada de Laenser en el Gobierno implica el paso del MP, hasta ahora en la oposición parlamentaria, a la mayoría gubernamental.

30/07/2009 GMT 1

Temas relacionados con la RASD.

erni @ 20:41

nou1.gifGaleria de fotos, del conflicto entre el F.Polisario y Marruecos. Proceso de descolonización, La Marcha Verde, Testimonios, Situación actual

t978920a1.jpgt621.jpgnueva-imagen.bmpmr05_01a1.jpglarge_with%20polisario1.jpgguerrillersaharaui1.jpggr_fico11.pngfrente_polisario1.jpgfotos%203461.jpg2538512085_c2c34cd8671.jpg49920451.jpg33695111.jpg20803311.jpg290120_01.gif060320_for_p2270702ex1.jpg096d7ca-con-p2_11.jpg55_slideshow1.jpg034d4ul-iii-p1_11.jpg

-PROCESO DE DESCOLONIZACION, MARCHA VERDE.
marcha_verde1.jpg
-TESTIMONIOS.
-SITUACION ACTUAL

mapa-sahara-gr1.jpg
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Vista aerea del MURO

22/06/2009 GMT 1

Nueva Seccion, LINKS de Interés,Bibliografia sobre el Sahara Occidental,Documentos y Escritos, relacionados con la marcha de España del Sahara Occidental.

erni @ 15:47

EN PROYECTO

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LA HISTORIA PROHIBIDA DEL SÁHARA ESPAÑOL

Autor: Tomas Bárbulo
Editorial: Destino
Descripció: Apassionant historia i heroisme, crims, amistat, traïcions, diners i interessos polítics, en el que s’enfronten reis, presidents, primers ministres i simples pastors. Els seus retrats íntims, les seves converses privades, els seus actes ocults, reconstruïts amb tot detall, ofereixen, entre altres temes essencials, la clau de les relacions d’Espanya amb les nacions del Magreb.
9.1.09 Publicado por Loboestep en 2:42

El País 27/10/02

El Ejército se pasa al Polisario

TOMáS BáRBULO

En diciembre de 1975, El Aaiún era una ciudad
desolada. La mayoría de los saharauis habían huido de
la represión marroquí internándose en el desierto; los
10.000 civiles españoles habían sido evacuados junto
con sus pertenencias (1.000 automóviles y 300
toneladas de carga); los bancos habían cerrado sus
oficinas; Iberia había suspendido todos los vuelos con
Madrid; los edificios públicos, inventariados en
14.000 millones de la época (84 millones de euros),
habían sido abandonados; las instalaciones militares
(valoradas en 3.000 millones de pesetas, 18 millones
de euros) habían sido entregadas al nuevo ejército
ocupante. Incluso los muertos españoles habían sido
desenterrados, introducidos en 1.800 ataúdes llegados
en aviones y trasladados a cementerios de la Península
y de Canarias. Sólo el 40% fueron reclamados por
familiares. La mayoría pertenecían a legionarios y
prostitutas. Dos decenas de hombres del pelotón de
castigo de la Legión fueron los encargados de
desenterrarlos; se despidieron de sus viejas amantes
bailando con sus momias entre las lápidas del
cementerio.

El capitán Jaime Perote mandaba la última unidad
militar española que quedaba en la capital del Sáhara.
Eran 130 hombres, pertenecientes a la séptima compañía
de la octava bandera del Tercio Juan de Austria: el
núcleo duro de la Legión. Estaban acuartelados en el
Regimiento de Artillería, situado en el centro de la
ciudad. El gobernador general, Federico Gómez de
Salazar, les había encomendado proteger a los 700
españoles que liquidaban el traspaso del territorio a
los marroquíes y a los mauritanos.

La noche del 19 de diciembre de 1975, la radio del
capitán Perote comenzó a crepitar: un destacamento
marroquí estaba siendo atacado con fuego de mortero
desde el barrio de Jatarrambla. El militar se dirigió
al frente de una sección hacia esa zona, en la parte
alta de la ciudad. Pronto divisaron dos vehículos que
huían con las luces apagadas. Los legionarios les
cortaron el paso. Bajo la amenaza de las armas, varios
guerrilleros del Frente Polisario descendieron de sus
Land Rover, se cuadraron y saludaron a Perote:

-¡A sus órdenes, mi capitán!

Se trataba de antiguos soldados de la Agrupación de
Tropas Nómadas, que se habían incorporado al Frente
tras ser licenciados por los españoles. Perote conocía
a varios personalmente. Sabía que si los entregaba a
los marroquíes, éstos los fusilarían de inmediato.
También era consciente de que si los llevaba ante
Gómez de Salazar, pondría al gobernador español en un
aprieto. Optó por obedecer a su conciencia: les
proporcionó medicinas, provisiones y gasolina, y los
dejó ir.

Jaime Perote sabía que si entregaba a Marruecos los
saharauis, éstos serían fusilados de inmediato. Optó
por obedecer a su conciencia: les proporcionó
medicinas, comida y gasolina

A continuación acudió a la casa de Gómez de Salazar.
Eran las tres de la madrugada.

-Avise al general de que está aquí el capitán Perote
para darle novedades -ordenó al asistente que le abrió
la puerta.

-¡Pasa, pasa, Perote! -se oyó la voz del gobernador
desde el interior.

Gómez de Salazar estaba en el salón, envuelto en un
albornoz, revisando unos papeles. El capitán le relató
lo que acababa de suceder en Jatarrambla:

-Mi general, yo ya no sé quién es el enemigo. Hasta
julio era el Polisario. Pero después del intercambio
de prisioneros con ellos y del comunicado de sus
líderes en París respaldando la postura española, se
convirtieron en nuestros amigos. El nuevo enemigo fue
entonces Marruecos, que minaba las pistas del
desierto, atacaba nuestras unidades y ponía bombas en
las ciudades. Pero en octubre, tras el anuncio de la
Marcha Verde, se nos dijo que los guerrilleros
saharauis volvían a ser nuestros enemigos y que
debíamos controlarlos para que los marroquíes pudieran
desarrollar su estrategia. Me siento desconcertado y
manipulado.

Gómez de Salazar suspiró. Su misión había terminado
prácticamente; no había razón para seguir ocultando
sus impresiones.

-Perote, ¿no crees que a mí me pasa igual que a ti?
¿Crees que no pienso que España podía haber escrito
una página de justicia, de integridad y de prestigio?
¿Crees que no estoy convencido de que, si hubiese sido
necesario, nuestro ejército habría derramado una de
las sangres más puras de su historia?

A continuación le contó con indignación lo ocurrido en
la última reunión de la Junta de Defensa Nacional, a
la que había sido convocado.

-El presidente del Gobierno, Arias Navarro, sostenía
que España debía abandonar el Sáhara para conservar la
amistad de la mayoría del mundo árabe y no
indisponerse con Francia ni con Estados Unidos. Tanto
él como los ministros civiles estaban muy preocupados,
pues pensaban que sus colegas militares y el jefe del
Alto Estado Mayor, general Fernández Vallespín,
esgrimirían su honor militar y se opondrían a una
salida tan triste de lo que hasta entonces era una
provincia española. Pero la sorpresa llegó cuando
intervino Fernández Vallespín. El general y los
ministros militares rechazaron absolutamente una
confrontación bélica con Marruecos. Los ministros
civiles no daban crédito a que los militares se lo
pusieran tan fácil. ¡Entonces me di cuenta de que yo,
gobernador general del Sáhara, era el que menos sabía
sobre el futuro del territorio!

De enemigos a aliados

Los dos militares africanistas siguieron conversando.
Sus declaraciones reflejaban el ánimo del ejército del
Sáhara en vísperas del abandono del territorio. Sólo
en 12 semanas, sus enemigos se habían convertido en
sus aliados, y a la inversa, en tres ocasiones.
Mientras se sucedían las órdenes contradictorias de
Madrid, ellos eran los encargados de matar ahora a
polisarios, ahora a marroquíes, y de enterrar a sus
compañeros caídos en la lucha.

El mismo capitán Perote había estado a punto de morir
hacía menos de dos meses a manos de los marroquíes que
ahora tenía la misión de proteger. Una mina
contracarro estadounidense MA-9, enterrada por las
FAR, había estallado bajo su Land Rover, le había
fracturado una pierna y le había desgarrado los
tímpanos. Mientras estaba de baja, uno de sus
subordinados había muerto y dos oficiales y varios
legionarios habían sido heridos por otras minas
similares. A principios de noviembre, el capitán había
estado al mando de sus hombres en primera línea para
defender el territorio frente a la Marcha Verde.

Pero sería un error creer que la indignación del
ejército del Sáhara frente al Gobierno de Arias
Navarro era producto exclusivo de las ansias de
revancha o de la nostalgia colonialista. De hecho, los
primeros en comprometerse con el Polisario no fueron
los africanistas veteranos, sino los oficiales de la
Unión Militar Democrática (UMD), organización
clandestina integrada por partidarios de un cambio de
régimen.

El honor del capitán Vidal

Los muertos en el Sáhara fueron desenterrados,
introducidos en 1.800 ataúdes y trasladados a
cementerios españoles. La mayor parte eran legionarios
y prostitutas

El capitán de zapadores Bernardo Vidal no era un
militar colonialista. Había sido seducido por el
Sáhara entre 1960 y 1962, cuando fue enviado a Smara
para estrenar sus estrellas de teniente. En el
desierto creó fuertes lazos con los nativos de su
unidad. En septiembre de 1974 estaba destinado en
Madrid cuando una bomba colocada en los lavabos de la
cafetería Rolando, en la calle del Correo, junto a la
Dirección General de Seguridad, mató a 11 personas e
hirió a otras 70. La policía halló su número de
teléfono en la agenda de alguien supuestamente
relacionado con el atentado. No resultaba extraño,
pues el ya capitán era uno de los fundadores de la
UMD, organización muy ligada a la clandestina
oposición democrática. Dos policías de la Brigada
Político-Social lo detuvieron en su casa y fue
condenado a siete días de prisión. Cuando salió del
calabozo, su jefe, el futuro golpista Jaime Milans del
Bosch, le castigó enviándole a El Aaiún.

Para el capitán Vidal no había un destino mejor. Se
estableció en el Sáhara con su mujer y sus cuatro
hijos. En cuanto sus antiguos compañeros saharauis
supieron de su llegada acudieron a saludarlo. Entre
aquellos camaradas estaba Salama Mami, que en 1969
había participado, junto a Basiri, en la fundación del
Movimiento de Vanguardia de Liberación del Sáhara como
responsable de asuntos militares. Tras el sangriento
final de la manifestación de Zemla del 17 de junio de
1970 y la desaparición del líder nacionalista, cumplió
pena de cárcel en Canarias. Ahora vivía muy cerca de
la casa de su antiguo oficial, en una barriada nativa
llamada Colominas Roja. Como el resto de los
discípulos de Basiri, Salama se había afiliado al
Frente Polisario.

Bernardo, que tenía 41 años, y su mujer, que contaba
35, iban con frecuencia a visitarle. A veces
coincidían en su casa con saharauis de Marruecos, de
Argelia o de Mauritania y conversaban con ellos en
francés. Obviamente, eran miembros del Polisario de
paso por El Aaiún. Las charlas en torno a los
humeantes vasos de té verde dieron pronto paso a la
simpatía política. El español asumió un compromiso de
alto riesgo: comenzó a entregar a los guerrilleros
planos militares y manuales de minas que escamoteaba
del cuartel.

El coronel del Regimiento de Ingenieros, al que
pertenecía Vidal, era Aramburu Topete, que más tarde,
durante la transición democrática, sería nombrado
director general de la Guardia Civil. El 27 de octubre
de 1975 llamó al capitán a su despacho para darle una
orden confidencial:

-Mañana, a partir de las seis de la madrugada, debe
rodear los barrios nativos con alambradas. Sólo dejará
unos pocos pasos de acceso en estos puntos del mapa
para que podamos controlar las entradas y salidas de
los saharauis.

A las nueve de la noche, un abatido Vidal se presentó
en la casa de Salama. El capitán reveló a su amigo el
plan secreto del ejército: en unas pocas horas El
Aaiún sería convertido en una gran trampa. Salama hizo
correr la voz. Gracias al aviso, muchos miembros del
Polisario lograron huir al desierto antes del
amanecer.

Cuando los saharauis se despertaron, decenas de
hombres dirigidos por Vidal extendían kilómetros de
alambre de espino en torno a sus casas.

-Pero ¿qué hace España, capitán? -le preguntaban
sorprendidos los nativos.

-No es España; es el Gobierno, que os ha traicionado.
Pero el pueblo español os quiere -respondía Vidal con
un nudo en la garganta.

El Aaiún se transformó en un campo de prisioneros. En
torno a las alambradas fueron desplegadas patrullas de
soldados fuertemente armados; vehículos blindados
fueron situados en los cruces de calles, y
ametralladoras pesadas fueron emplazadas en lugares
elevados. Se decretó el toque de queda. Los coches
particulares debían circular con la luz interior
encendida. Quedaron prohibidas las reuniones de más de
tres personas. Los saharauis eran tratados como
sospechosos, aunque ninguno sabía por qué ni de qué.

A mediados de noviembre, Salama Mami hizo llegar un
recado urgente al capitán: el Polisario precisaba
sacar de la ciudad esa misma noche a uno de sus
líderes. A la puesta de sol, Vidal se vistió de
uniforme y salió a la calle. Algunos comerciantes y
prostitutas habían instalado sus negocios en tiendas
de campaña situadas a lo largo de las alambradas. Las
luces de los tugurios se mezclaban con las linternas y
los focos de las patrullas. Las armas brillaban entre
las voces de santo y seña.

El control por el que los saharauis pretendían pasar a
su hombre estaba custodiado por legionarios, que se
cuadraron cuando el oficial apareció con la excusa de
inspeccionar su trabajo. Mientras charlaba con ellos,
un coche se aproximó a la alambrada; al volante estaba
Salama. Los soldados se acercaron para inspeccionarlo.

-¡Pero si éste es amigo mío! -exclamó Vidal en tono
campechano.

El capitán Vidal no fue el único que se jugó la
carrera y la vida. Militares de toda clase y condición
se expusieron a consejos de guerra y pelotones de
fusilamiento para auxiliar a los guerrilleros
saharauis del Polisario

El capitán se aproximó al coche y saludó efusivamente
al conductor. Los legionarios retrocedieron. Vidal y
Salama charlaron en voz alta sobre cosas banales.
Luego el capitán se apartó de la ventanilla y dejó
expedito el paso al vehículo. Los centinelas no se
atrevieron a registrarlo. Acurrucado en el maletero
viajaba Mohamed Salek, que con el tiempo sería
ministro de la RASD.

En los días previos a la Marcha Verde, Bernardo Vidal
fue encargado de sembrar 60.000 minas antipersonas en
la frontera norte. Poco después, en ese periodo
confuso de órdenes y contraórdenes, le mandaron
desactivar gran parte de ellas y abrir un pasillo para
que entraran los marroquíes. Mientras realizaba su
trabajo, siguió pasando información y documentos al
Polisario. Continuaría haciéndolo durante años,
después de que España abandonara el Sáhara.

No fue el único que se jugó la carrera y la vida para
ayudar a los guerrilleros del Polisario. Militares de
toda clase y condición se expusieron a consejos de
guerra y pelotones de fusilamiento para auxiliarlos.
Sus sentimientos se describen en el Libro de la UMD:
'La culminación de la era de Franco, o el principio de
la monarquía, según quiera tomarse, ha sido lo que se
ha dado en llamar descolonización del Sáhara, lo que
en pura ética militar o política podría llamarse
engaño o traición. Traición al pueblo saharaui, al que
tantas veces se le ha prometido la autodeterminación;
engaño a todos los españoles, a los que han mentido
sobre las intenciones reales de la solución del
conflicto; y humillante engaño a los militares
españoles, que hemos hecho de marionetas al servicio
de unos intereses muy concretos y de unos pocos que,
recibiendo órdenes de USA, han vendido el Sáhara a
Marruecos'.

'Quisiera poder explicar la vergüenza sufrida al
desarmar a soldados leales; al rodear con alambradas,
carros, armas de todo tipo, a una población civil
indefensa, privándola de todo movimiento fuera de
control. Con los ojos desorbitados y con el orgullo de
un pueblo que quiere ser libre nos preguntaban
continuamente: ¿Por qué hace esto España?'.
Visita del Príncipe

El domingo 2 de noviembre (de 1975) llegaba a El Aaiún
don Juan Carlos, entonces jefe de Estado en funciones.
Ante la guarnición decía: 'Se hará cuanto sea
necesario para que nuestro ejército conserve intactos
su prestigio y honor', y afirmaba que 'España
trabajará por la paz y cumplirá sus compromisos
internacionales'.

'Días después, y para detener la Marcha Verde, se
llama de nuevo a los soldados nativos de la Agrupación
de Tropas Nómadas y de la Policía Territorial. Acuden
pocos al llamamiento, ya que gran parte de ellos se
han unido a las guerrillas del Frente Polisario. Una
vez que se retira la Marcha, se les licencia de nuevo,
lo que crea situaciones embarazosas entre los
militares'.

'Para los que han visto volar compañeros y vehículos
al pisar minas marroquíes, y han vivido una intensa
campaña terrorista en El Aaiún, con fuertes
explosiones y otras cargas descubiertas a tiempo ,
todo ello pagado y realizado por agentes marroquíes,
cuesta mucho entender el cambio de política
sobrevenido a raíz de los Acuerdos de Madrid firmados
el 14 de noviembre'.

La indignación frente a la traición del Gobierno de
Madrid prendió, pues, en las filas del ejército. Hubo
incluso legionarios que prefirieron desertar y
combatir junto al Polisario antes que ejecutar las
órdenes de reprimir a los saharauis.

“LA HISTORIA PROHIBIDA DEL SAHARA ESPAÑOL”. ED
DESTINO. TOMAS BARBULO

28/02/2009 GMT 1

NOVEDADES, Convocatoria a los CASH y RAID SOLIDARIO.TROBADA PRE-VIATGE DEL CASH.

erni @ 00:15

NOVEDADES

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Companys.

Com sempre tot ha anat molt bé, esperant ara sí el desitjat viatge,
que estic segur que ens ho passarem d’allò més bé, recordant moments
passats i recobrant l’amistat interrompuda fa trenta-cinc anys.

Un agraïment al Berto per la organització de la trobada.
Ha estat un marc molt adient, el menjar molt bo i l’ambient molt agradable.

També agrair al nostre amic Joan Esquis que ha sigut un complement ideal per fer-nos una idea del que ens trobarem i ha ha sigut com un petit miracle que obert de nou la porta de la esperança del nostre futur immediat en cinc dies.

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MERCHANDAISING VIAJE SAHARA 2009

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CONVOCATORIA 2º REEMPLAZO DE 4 DE ABRIL, PARA LOS CASH.

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AVISO URGENTE A TODA LA FUERZA EXPEDICIONARIA.
YA NOS HAN COMUNICADO EL IMPORTE TOTAL DEL VIAJE 635.00 EU / PERSONA
TODO INCLUIDO, EXCEPTO LA RECOGIDA EN BUS DE LAS PALMAS AL AEROPUERTO DEL DIA 5 ABRIL, QUE SERA DE 50.00 EU, TODO EL GRUPO.
HAY QUE ENVIAR TRANSFERENCIA O PAGO EN METALICO.

TELEFONIA: HAY COBERTURA EN GENERAL, PROBLEMAS EN EL INTERIOR.

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HOJA DE RUTA/FULL DE RUTA

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RAID SOLIDARIO PURAVIDA 2009

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Recorrido

RAID recorrerá 1800 Km hasta la localidad de LAAYOUNE, destinataria del material solidario transportado en nuestros camiones, con más de 600 Km. de Pista, visitando AGADIR, TANTAN, LAAYOUNE, SMARA, GUELMIN y CASABLANCA.

El RAID transcurre por zonas tan desconocidas como ricas en tesoros naturales.

Su objetivo es dar a conocer a través de la afición al mundo del 4x4, del motor en general y de la aventura un país, Marruecos, el impresionante Atlas, las pista con sus dunas y, en definitiva, el indescriptible encanto del Sahara , destinatario del material de ayuda humanitaria, a través de un RAID destinado a crear riqueza e ilusión en su serpenteante recorrido.

La organización del RAID ha incluido un equipo técnico, médico, logístico y de seguridad, por donde transcurre el RAID PURAVIDA SAHARA.

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próxima publicación:
M.S.D.S., EN PREPARACION

MANUAL DE SUPERVIVENCIA

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26/02/2009 GMT 1

HOJA DE RUTA/FULL DE RUTA.

erni @ 16:52

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FULL DE RUTA:
DEL NOSTRE VIATGE AL SAHARA 2009, INTENTAREM CADA DIA, FER UN COMENTARI I ALGUNA FOTO, PER A TOTS AQUELLS COMPANYS, QUE NO HAN POGUT VENIR, EN AQUESTA OCASIÓ, POT SER UNA BONA OPORTUNITAT, PER A COMPARTIR AMB LA RESTA AQUESTA EXPERIÈNCIA I PODREU ENVIAR-NOS ELS VOSTRES COMENTARIS.

HOJA DE RUTA:
DE NUESTRO VIAJE AL SAHARA 2009, INTENTAREMOS CADA DIA, HACER UN COMENTARIO Y ALGUNA FOTO, PARA TODOS AQUELLOS COMPAÑEROS, QUE NO HAN PODIDO VENIR, EN ESTA OCASIÓN, PUEDE SER UNA BUENA OPORTUNIDAD, PARA COMPARTIR CON EL RESTO ESTA EXPERIENCIA Y PODREIS ENVIARNOS VUESTROS COMENTARIO

reporters-retorn.jpgNUESTROS CORRESPONSALES EN ELSAHARA OCCIDENTAL ( A.O.E.)
Carles Porta
Ernest Vilches
Hilari Joan

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EL TIEMPO EN EL SAHARA-OCCIDENTAL,ONLINE

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22/09/2008 GMT 1

PATRULLANDO POR CABEZA DE PLAYA/DESTACAMENTO DE ATLAS

erni @ 15:20

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En ese momento era habitual ver Jaimas, cerca del mar en Cabeza de Playa, parece ser que en aquellos meses hubo una gran sequía en el sur del Sahara, concretamente en Mauritania, lo que provocó que una gran cantidad de nómadas procedentes del desierto buscaran mejores condiciones cerca del Aaiún

NOTA: AL FONDO EN LA PARTE SUPERIOR DE LA FOTO, APARECE UN BARCO, DE LOS LLAMADOS "CORREILLOS",PODRIA SER UNO DE LOS PROTAGONISTAS DE MI RELATO, EL ULTIMO PRESO DE CABRERIZAS.

NOTA IMPORTANTE: GRACIAS AL ENCUENTRO, Y CONOCER AL CANARIO, GERVASIO PEÑA, RECORDE, QUE EL CORREILLO ERA EL CLAVIJO

DESTACAMENTO DE ATLAS, CABEZA DE PLAYA, CABRERIZAS, EL AAIUN

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El Destacamento de ATLAS, dependía su seguridad del Batallón de Cabrerizas, allí se encontraba una zona de depósitos de carburante, que en ese momento era un punto estratégico. situado a medio camino de Cabeza de Playa y la cinta transbordadora de Bu-Craa Las guardias se hicieron famosas por las meriendas, y las patrullas con algún incidente como los que protagonizó algún que otro compañero con susto incluido.
Allí convivimos con los pastores alemanes que nos ayudaban en aquellas noches cerradas en las que no se veía nada absolutamente y ellos con su instinto tranquilizaban nuestra inseguridad.
En el pequeño fortín donde el pelotón tenia su estancia, terriblemente abandonado y sucio, aprendí a dormir la siesta con la cabeza recubierta de periódico y a su vez de moscas, tengo que reconocer que alguna me tragué¡¡.

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“EL CENTINELA DE ATLAS” es un breve relato exento de hechos significativos, heroísmos o crónica de suceso alguno. Si nos desprendemos de los avatares del centinela, de su solitario calvario, podríamos quedarnos con la lectura de una situación cómica y, estando de acuerdo que de esto no le falta (¡qué buen papel! para interpretar Stan Laurel del “Gordo y el Flaco”, o Mr. Bean), mi pretensión no es otra que transmitir las sensaciones que tuve la noche del 30 de junio / madrugada del 1 de Julio del 1973, recién llegado del BIR.

Con mis limitaciones literarias, intento transportar al lector a aquel oscuro escenario de viento y arena de la noche sahariana.

Muchos soldados saharianos debieron vivir sensaciones parecidas en su primera noche de centinela solitario. Después, cuando ya se estaba curtido y se habían acumulado meses de estancia, guardias y patrullas, ya era rutina, aunque allí, en aquel territorio, siempre había que estar muy atento en el servicio. Los que estuvisteis me entenderéis.

En descargo a la supuesta cobardía del centinela, está la” preparación” sicológica que tenían los recién llegados por parte de los veteranos. Aquelloss, todavía ignorantes de la realidad sahariana, se interesan y escuchan con cierta credibilidad a “radio macuto”. Sabemos que de este popular “informativo” salían noticias ciertas (El Polisario ya había iniciado alguna acción aislada por aquellas fechas), pero buena parte de ellas eran exageraciones o mentiras (jamás llegué a constatar que fuese cierta la afirmación del degollamiento de un centinela de Atlas pocos meses antes). En cualquier caso, fuese morbo o “pastilla”, El desconocimiento de la situación real hacía que creyésemos un poco todo lo que nos decían, por lo menos en los primeros días. Y siguiendo con mi descargo de cobarde, todavía me tocó hacer varios puestos de centinela en Atlas antes de ser nombrado cabo y furriel y, aunque siempre fueron incómodos, los pasé con la templanza adecuada.

EL CENTINELA DE ATLAS

El viento del norte despliega variadas voces, silbidos, golpeteos, chirridos, suaves aullidos, se mezclan creando una desazonadora música.

La casi completa oscuridad no amenazada por las alejadas y tristes luces del pantalán de Fosbucraa, confiere un proceloso escenario de sombras informes apenas distinguibles en la desolada planta de depósitos de combustible. Recinto sin protección de acceso, con sus bajos muros cubiertos casi en su totalidad por la arena, entre la playa y la cadena de dunas, a kilómetro y medio de Cabrerizas y a tres del pantalán de Fosbucraa.

En un extremo, un montículo de arena que no alcanza la categoría de duna y que se ha ido formando por el rebufo del viento, amenaza con cubrir la pared Noreste de la pequeña y austera edificación de planta baja que conforma el cuerpo de guardia del destacamento de Atlas del Batallón de Infanterías Cabrerizas-I. En su interior, en la sala dormitorio que ocupa la práctica totalidad de la construcción, un pequeño grupo de soldados están tumbados sobre los mugrientos camastros, todos con su uniforme, correaje y cargadores puestos. Unos duermen profundamente, otros apenas dormitan a la espera del inminente inicio del turno de centinela. El cabo, que está sentado frente a la mesa que hay a la entrada, escribiendo una carta a la luz de dos velas, consulta su reloj, guarda la cuartilla en la carpeta, apaga las velas, pues son de su propiedad y hay que preservarlas para más tarde, enciende la linterna y se dirige a las literas de los relevistas.

El cabo golpea suavemente el brazo del soldado, este regresa súbitamente de su breve sueño. Apenas había estado unos minutos en brazos de Morfeo y soñado, como casi siempre en las últimas semanas, con los suyos, novia, familia, amigos. El regreso del onírico viaje, también como siempre desde hacía dos meses y medio, lo devuelve a la mili, hasta ayer siempre en un dormitorio preñado de literas, con compañeros desperezándose y saltando a la carrera entre toques de silbato en el BIR y de corneta en Cabrerizas, entre chinches y sucias mantas, en un denso ambiente de nostalgia y resignación. Pero esta noche solamente son cuatro los que se levantan son el relevo de los centinelas, les esperan varias horas en el exterior, en su primera guardia de su todavía corta mili. El centinela recoge y pliega el pañuelo que tenía a modo de protección extendido sobre la ponzoñosa almohada y se une al grupito.

Apenas atraviesan la puerta, reciben en el rostro la desangelada caricia del frío y húmedo viento. Efectúan el protocolo de cambiar el cargador vacío por el que contiene la munición y a continuación, en columna, con el fusil colgado al hombro y siguiendo al cabo, se dirigen al relevo de sus compañeros. Los soldados, casi invisibles en la negrura, apretando con firmeza la manta envuelta alrededor de su cuerpo para mejor protegerse de la áspera noche, se desplaza penosamente por la arenosa superficie, sabedores que van a pasar unas desabridas horas. El centinela de garita ya les espera advertido por el movimiento nervioso del perro “Matamoros”, eficiente vigilante y fiel compañero de todos los que “frecuentaban” la hedionda garita durante las noches, fuesen oscuras como esta o iluminadas por la potente Luna sahariana.

Con el soldado saliente a la cola, la pequeña columna se dirige ahora a la zona de depósitos, lugar sin protección ni garita alguna y batido por el viento. Apenas se acercan, el centinela grita ¡santo y seña! al ser correspondido y advertir que se acerca el relevo, se relaja y alegra de que por fin ha finalizado su largo servicio.

El novato centinela entrante se queda solo entre aquellos monstruos metálicos y de inmediato se siente desvalido. Cinco días antes había jurado bandera, ya era oficialmente soldado, pero aquella situación era nueva. Sus compañeros veteranos ya habían soportado muchas desangeladas noches de Atlas bajo el increíble océano de estrellas, posiblemente estaban curtidos, pero él apenas lleva unos minutos y todavía no asimila la impactante conmoción que le produce aquella situación.

Los puestos nocturnos de centinela en el destacamento de Atlas duraban cuatro horas, casi el mismo tiempo que le quedaba para ser relevado. Pasaban pocos minutos de las 12:00 de la noche y las 4:00 de la madrugada le parecían ¡tan lejanas! Transpirando inquietud por todos sus poros, sujeta firme el fusil Cetme y apoya su espalda en el primero de los gigantescos depósitos de combustible, resguardándose del viento y del arrastre de arena que le golpea. Mira a izquierda, derecha, al frente, atento a cualquier movimiento sospechoso. El cabo de guardia le ha indicado que no ha de quedarse estático y que debe moverse continuamente entre los depósitos y estar atento al perímetro exterior y, sobre todo, poner toda la atención para evitar ser sorprendido, pero el novato se encuentra paralizado y sin voluntad alguna de patrullar. Sigue refugiado en la parte sur de depósito, con todos sus sentidos en alerta, la pared de acero le protege la espalda, no solo del viento, también de ser sorprendido por atrás, y eso. le tranquiliza un poco.

Después de unos minutos, intenta familiarizarse con su entorno, pero apenas distingue ni siquiera el resto de los gigantes metálicos, aunque sí los sitúa, pues estos al interponerse entre su vista y el fondo estrellado del cielo, descubren sin dificultad su perfilación. En las partes bajas, la oscuridad confunde a los oxidados bidones que se encuentran diseminados y semienterrados entre la arena y, en su angustia, al centinela le parecen asaltantes agachados que se mueven hacia el interior de la Planta. Sabe que son bidones, por el día ya los había visto, habían muchos y estaban desahuciados, ya sin utilidad alguna y sucumbiendo al óxido, acelerado por la cercanía del mar, el relente nocturno y el implacable Sol , pero ahora, sin la visión diurna, no podría jurar que realmente todos ellos eran eso, bidones y cualquier hipotético asaltante podría pasar desapercibido sin dificultad. Entonces piensa en el rumor que días antes había llegado al cuartel. Un policía territorial, amigo de un compañero de Cabrerizas, le había comentado que un grupo guerrillero estaba atacando destacamentos alejados en el desierto. Atlas era un lugar solitario y podían efectuar un ataque relámpago para sabotear los inflamables depósitos, después, la oscuridad y las dunas les serviría para desaparecer sin dejar rastro y, ya de día, el constante viento habría borrado todo rastro. Este pensamiento todavía le inquieta más.

A la mezcolanza de silbantes ruidos, se le une el rumor del cercano mar, distingue el arrullo acompasado de las olas, le son muy familiares, acostumbrado a oírlas desde su casa, frente al Mediterráneo, pero la tensión le puede y no logran relajarle. Si por lo menos le hubiese tocado el turno nocturno en la garita, junto al pastor alemán. Durante el día había cubierto aquel puesto y comprobado que el can olía a distancia a los nativos que se acercaban a menos de cien metros, e iniciaba un gruñido seguido de ladridos si proseguía la aproximación. Ahora, la garita se encontraba a unos 60 ó 70 metros, pero por la dirección de los alisios, le sería imposible oler a nadie que no viniese del lado norte, y los depósitos estaban situados en la parte sur de la planta.

Piensa en el compañero que le ha tocado almacén, novato como él ¿estará pasando la misma angustia? también es un lugar solitario y apartado, con aquellos dos almacenes de medias paredes y también batidos por el viento, con cajas de madera consumida por el Sol y vacías en su mayoría, bidones de aceite, chapas oxidadas y ruidos inquietantes. No, no, tampoco era un buen lugar ¡coño de Atlas!

Media hora después había empezado a familiarizarse con su entorno, los difusos bultos, sombras y ruidos no le parecían tan procelosos y se estaba sobreponiendo. Haciendo un esfuerzo, con el fusil en bandolera y la linterna apagada en la mano izquierda, inicia un sigiloso paseo entre los tanques de combustible. Durante aquel lapsos de cobardía había estado buscando argumentos que justificasen su temor. Desde que llegó hace cuatro días a Cabrerizas, “radio macuto” había sido implacable con las historias que si...... “hace pocos meses degollaron al centinela de la garita de Atlas y por eso pusieron al perro guardián”, o que si....... “la planta de Atlas era un objetivo preferente para partidas de guerrilleros y por eso estaba vigilada por el ejercito”.......... que si........ “todo el Sahara era inseguro y había un continuo goteo de ataques, silenciado todo por las autoridades”, etc. El temeroso centinela todavía no sabía de la exageración de aquellas afirmaciones y que en buena parte eran una forma de novatada. En sus pensamientos, inmóvil y apoyado en la metálica y fría pared del depósito, recordaba su afición infantil a las revistas y películas de “Hazañas Bélicas”, con sus valerosos combatientes y los típicos héroes..... pero ¡mierda! ahora era protagonista, no estaba viendo un escenario en la pantalla o en las viñetas, ahora él estaba dentro. No sabía si realmente existía peligro, pero aquello estaba muy oscuro, el viento húmedo le estaba traspasando hasta los huesos, captaba, más que veía, sombras inciertas, oía ruidos extraños y tenía un fusil con munición que para y por algo sería.

En su todavía corta vida se había encontrado en situaciones que le habían producido miedo o inquietud, pero jamás pensó en riesgo para su vida, y ahora, mientras camina inseguro entre los gigantes de acero, entrecerrando los ojos para evitar los molestos granos de arena y afianzando la manta que apenas le protege del frío, se siente indefenso y acobardado.... Pero siempre, en su anterior vida civil, ha sabido reaccionar en situaciones difíciles, y ahora también debe intentarlo. Se acerca al segundo depósito por su lado norte, donde golpea la arena en su arrastre continuo, mientras, analiza de forma práctica su situación y sentencia que las posibilidades de sorprendido por un atacante posiblemente sean remotas, no por que él sea capaz de advertirlos, porque es consciente que en aquella oscuridad está muy cerca de la ceguera, sino porque el hipotético enemigo no debía acercarse muy a menudo y menos en horas tan incomodas y procelosas, claro que estas condiciones serían las ideales para sorprender a una confiada guardia ¡por si acaso! ¡él pensaba estar bien atento!

Cuando se cumple casi una hora acompañado del gemido del viento, “toma posesión” del tercer depósito, todavía quedan dos más y al fondo uno esférico, probablemente de gas, que ahora no distingue pero que durante el día había visto. Sin apenas voluntad para cumplir con todo el recorrido, se apoya en la pared del depósito, convencido que esta posición era la más segura y, con todos los sentidos potenciados escruta la oscuridad y analiza los ruidos. De súbito, un ligero escalofrío le recorre el cuerpo, le ha parecido ver moverse algo al lado de una “mancha” oscura, a unos cuarenta o cincuenta metros, cerca y a la izquierda del último depósito. A pesar de la negrura de la noche, el tono claro de la arena ayuda a contrastar, como fantasmales bultos, a los oscuros y herrumbrados bidones.

El centinela percibe que el valor le ha abandonado ¿qué hacer? en aquellos momentos le viene a la memoria el impresionante susto que tuvo hace unos once o doce años, en las ruinas del anfiteatro romano de Tarragona, de libre entrada en aquella época. Era invierno y junto a unos compañeros de colegio, al igual que en otra ocasiones, fueron a jugar al escondite a aquel magnifico lugar, lleno de sitios donde escaquearse, y casi en la total penumbra, apenas se distinguían los cuadrados bloques de piedra caliza débilmente iluminados por el reflejo de las moribundas farolas del cercano Paseo de la Palmeras. Llevaba un rato divirtiéndose, pues hasta aquel momento no le había tocado “parar”, cosa lógica, ya que conocía mejor que sus compañeros todo aquel laberinto de rocas talladas, pues después de tantos años de juego entre aquellas históricas piedras de la Tárraco, no había rincón, agujero, muro y pasos subterráneos del anfiteatro que no conociese. Había bajado por una cavidad y adentrado en un pequeño túnel, se había sentado al inicio de una pequeña sala, protegido por la más absoluta oscuridad, sabedor que difícilmente sería descubierto, cuando de pronto una piedra le impacta en la espalda y un gruñido, seguido de una voz gangosa, le grita ¡vete de aquí! ¡este lugar es mío! Como alma que lleva el diablo, salió veloz y casi gateando por el estrecho y bajo túnel, convencido que allí no iba a volver nunca más de noche.

Como sus compañeros de juego no se lo acababan de creer y opinaban que era un “gallina”, fueron al día siguiente al mediodía con el valor que da el grupo, con unas teas encendidas, pues en aquel pequeño túnel no llegaba la luz, y encontraron la respuesta, unos cartones, unas viejas mantas y botellas de vino vacías hacían suponer que era frecuentado por algún vagabundo aficionado a la bebida.

Pero ahora, no cree que haya vagabundo alguno refugiándose en Atlas, mientras intenta distinguir otra vez aquel bulto en movimiento, siente una ligera sensación parecida al susto del anfiteatro romano. Pero ahora tiene un fusil y veintidós años, debería sentirse valiente...... Pues ni por esas, está más acojonado que cuando tenía que enseñar las notas del colegio a su padre.

El cuerpo de guardia está demasiado alejado para que oigan su grito pidiendo ayuda, además, aquello que se ha movido no sabe que es y no vaya a ser que haga el ridí culo, por lo que, al fin, sacando valor de las entrañas, carga el Cetme y se acerca semi-agachado y protegido por el cuarto depósito. Rodea este por la derecha para sorprender desde otro ángulo “aquello”...... el pulso le va acelerado como cuando en su época de ciclista amateur ascendía puertos de montaña en plena carrera. Cuando vuelve a tener ángulo de visión de la zona, comprueba que aquella “mancha” se ha convertido en tres o cuatro negros bultos que parecen bidones, semienterrados por la activa arena, y es entonces cuando oye el familiar ruido de un toldo agitado por el viento. Sin duda era ese puñetero pedazo de toldo, en aquel descuidado y desangelado lugar, lo que le había hecho pasar tan aciago momento.

Ya está más tranquilo, pero el poco acogedor y negro vacío que hay al frente y que le impide distinguir la cadena de dunas, le impulsa a retroceder sin demora hacia el depósito central, intentando inútilmente penetrar en la oscuridad con su mirada para no tropezar con tubos o hierros que se extienden desordenadamente por la alfombra de arena. Con la inquietud más suavizada, ahora su preocupación es la climatología, está destemplado y empieza a sentir que el frío le cala hasta los huesos ¿como puede ser junto al mar, iniciándose el mes de Julio? Enciende la linterna bajo la manta para no descubrir su posición y consulta la hora ¡mierda! solamente ha pasado una hora, únicamente se ha consumido una cuarta parte del tiempo y le da la sensación que lleva una eternidad entre los poco acogedores tanques de combustible.

La búsqueda de un improvisado refugio que lo reanime se le hace imperativo, pero ¿dónde? sin apartarse de su zona de vigilancia.... no, no existe.....o ¡sí!.... aquel bulto a treinta metros del primer depósito, apenas distinguible en aquella “tiniebla”, recuerda que es un camión militar cisterna que lleva aparcado todo el día. Se encuentra tan aterido que decide acercarse hasta el vehículo para comprobar si la puerta de la cabina está abierta y...... sí, sí, la puerta se abre, y sin pensarlo, espoleado por el desconsiderado viento que le golpea el cogote, entra.

A pesar que su intención era permanecer unos minutos en el confortable refugio hasta coger un poco de aliento, pues se ha alejado demasiado de la zona a vigilar, va alargando la estancia, allí se encuentra seguro y ya no siente el frío.

La puerta izquierda se abre y una sombra parece precipitarse al interior, el centinela se despierta con un sobresalto y coge velozmente el fusil que se encuentra apoyado en el tablero, pero inmediatamente se apercibe que estaba soñando y que la puerta continua cerrada. Aquel susto onírico le parece premonitorio y ya no se encuentra a gusto allí. Antes de abrir la puerta, se agacha para no delatarse, enciende la linterna y consulta la hora ¡bah! todavía le quedan más de dos horas de puesto, mucho tiempo para pasarlo afuera del camión, pero envolviéndose la manta y calando la gorra sale al exterior, donde comprueba que las dos próximas horas son poco esperanzadoras y que va ha quedar aterido.

Para el colmo del fastidio, la barriga le da unos retortijones y súbitamente debe hacer la necesidades ¡y no tiene papel higiénico! intenta aguantarse pero es misión imposible. Junto al segundo depósito, protegiéndose del arrastre de arena, cumple con la necesidad fisiológica, pero le es imposible solucionar totalmente la higiénica, la arena no es tan práctica como el papel.

Cuando se anhela alcanzar el final, este parece no llegar nunca y la espera se hace eterna, pero todo acaba llegando y por fin, el parpadeo breve de la luz de una linterna le avisa que llega su relevo y con él el alivio. Otro “recluta” pasará cuatro horas en aquel desangelado lugar. De día le preguntará como le fue el servicio, ahora le espera el camastro sin sábanas y con sucias mantas, pero que le parece el mejor refugio de su vida, y quizás tendrá la suerte de volver a viajar en sueños a más de dos mil kilómetros de distancia....Todavía le quedan 365 noches saharianas para hacerlo.

Albert Marín Ausín – Batallón de Infantería Cabrerizas-I, 1973/74

03/09/2008 GMT 1

Relatos de mi estancia en el Sahara.

erni @ 19:22

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LA CARRETERA DE CABEZA DE PLAYA AL AAIUN

Al encontrar esta fotografía en Internet de José Manuel Sevilla, realizada el 2007, en su retorno al Sahara Español, ha traído a mi memoria algunas anécdotas que tuvieron de protagonista dicha carretera.
Nuestro destino después de haber completado nuestro periodo de instrucción en el BIR, nos lleva a Cabeza de Playa, punto estratégico donde se encontraba el Pantalán, donde acababa la famosa cinta transbordadora de Bu-Craa, lugar de carga de los fosfatos, un destacamento de la Policía Territorial, la Cia. de Mar y el Batallón de Infantería Motorizada de Cabrerizas I a donde vamos destinados.
Desde la entrada del Cuartel, en el puesto principal de los centinelas es muy parecida a la que veíamos cuando estábamos de guardia.
La primera historia, se gesta cuando dicha carretera, es cortada por la arena que cruza de parte a parte por el Siroco. Se da la orden fatídica que hay que ir a PALEAR a la carretera para despejarla y permitir la circulación de los vehículos militares. Para todos era una pesadilla ir a palear, los suboficiales de la unidad entre los que se encontraba un sargento 1, chusquero donde los hubiera y veterano de la guerra de Sidi Ifni, que no recuerdo su nombre concentran a la tropa en camiones y se dirigen a unos dos, tres kilómetros. Dicho punto se podía observar desde el puesto de guardia de la entrada.
Entre algunos veteranos surgió la idea de gastar una novatada a los nuevos y en particular a un buen chaval, no recuerdo su nombre pero si una historia que explicaba de que tenia algo en el interior de su vientre que le mordía y que utilizaba para no hacer servicios e incluso creo recordar una posible baja y retorno a la Península. Lo describiré como nuestro amigo.
Una vez llegados al punto de marras, y la tropa empieza el paleo de la carretera un cabo sugiere y manda a nuestro amigo al cuartel con el pretexto que se tiene que recoger el aspirador de arena que con la prisas de la marcha la unidad de trabajo había dejado en el Deposito del Motor. (Lugar donde estaba el grupo electrógeno que daba energía a la unidad). Nuestro amigo comienza la caminata hacia el cuartel, desde la entrada se percibe que alguien a lo lejos regresa.
Desde el cuerpo de guardia se observa que nuestro amigo regresa, al objeto de cumplir la orden dada y a su paso por la guardia comenta que va a recoger el aspirador de arena, alguna sonrisa y algo de complicidad con la tropa que estábamos de servicio, parece no hacer sospechar a nuestro amigo de la broma que le estaban haciendo, se dirige al punto de recogida y alguien le tiene preparado un buen saco de arpillera con material que hace pensar que es el artilugio denominado Aspirador de Arena. Nuestro amigo reemprende su camino pasando por el cuerpo de guaria y en su aspecto se nota la satisfacción del novato del deber cumplido, carcajadas y comentarios alguno de preocupación por si algún mando da con la broma. No en vano recuerdo que estamos en una unidad de trabajo, prisión militar y llena de mandos veteranos de Sidi Ifni, que no están mucho por la labor de hacer de aquel lugar un sitio agradable. Mientras tanto nuestro amigo debe llegar al punto de entrega y allí un cabo desolado le comenta que lo siente muchísimo y que se han descuidado el cable para enchufar dicha maquina, en ese momento es cuando en cualquier otro punto del mundo nuestro amigo se hubiera percatado lo que estaba sucediendo pero eso no fue así y propició que la novatada continuara.
Alguien del cuerpo de guardia comenta que se vuelve nuestro amigo a lo lejos. La inquietud aparece en la guardia puesto que el suboficial al cargo parece que está dando el coñazo por la unidad. Nuestro amigo aparece por el cuerpo de guardia en busca del cable que va a recoger al mismo lugar, donde le tienen preparado un buen rollo de cable trenzado. La cara de nuestro amigo refleja ese cabreo interno que tiene uno y no lo puede sacar al exterior, dirigiéndose al cuerpo de guardia para encaminarse de nuevo al punto critico del PALEO, aparece el suboficial de guardia que al grito de soldado que estas haciendo, provoca una posición de firmes y unas novedades.
A SUS ÓRDENES MI SARGENTO ESTOY TRASLADANDO EL CABLE, PARA PODER ENCHUFAR EL ASPIRADOR DE ARENA, QUE ANTERIORMENTE HE RECOGIDO. Estupefacto el suboficial, mira a la guardia, mira a nuestro amigo y con un estruendoso eres un GILIPOLLAS, con que el aspirador de arena¡¡¡¡. Manda A nuestro amigo a la prevención (cagandose en todo), afortunadamente la cosa no pasó de aquí hubo algún arresto y alguna bronca al cabo de guardia que era yo. Y la anécdota quedó en mi recuerdo, anécdota que dio para mucho en los años posteriores puesto que cuando en reuniones de familia o amigos, surgía la posibilidad ahí metía mi cuña con el famoso OS HE EXPLICADO LO DEL ASPIRADOR DE ARENA.

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EN ESTA FOTO SE PUEDE OBSERVAR LA MANIOBRA PARA SUBIR, QUE MAS ADELANTE EXPLICO, HAY QUE TENER EN CUENTA QUE HABIA MALA MAR Y LA BARCAZA CHOCABA CON EL CASCO DEL BARCO.

EL ULTIMO PRESO DE CABRERIZAS.

El Batallón de Cabrerizas I, estaba en proceso de cambio en el año 73/74, la unidad en los primeros meses de estancia era prisión militar, también se había convertido en un batallón de trabajo puesto que se estaba construyendo un nuevo cuartel en Bu-craa (Fosfatos), a su vez con la incorporación de las famosas” tanquetas “ se convertiría en el Batallón de Infantería motorizada Cabrerizas I.
En la prisión militar del cuartel quedaban 3 presos, dos legias Klaus y Jurguen dos pájaros de cuidado, famosos por haber matado a un taxista y haberse escapado a Mauritania con el taxi, por descontado que no llegaron. Y el protagonista de la historia, que era un objetor de conciencia (Testigo de Jehová), que no recuerdo su nombre.

A la hora de repartir las tareas el furriel, comenta que se van hacer traslados de presos a las Islas Canarias y que va a ser nuestra unidad la que dará cobertura a los traslados.
A estas al día siguiente el Sargento Jiménez, me llama y me comunica que voy a ser el comandante de esa misión UAHHHHH, calambres en las piernas y nudo en el estomago. Estaba todo preparado la expedición eran 2 soldados un cabo, (yo) y el objetor. Nos pertrechamos como para la guerra, correajes cargadores y bayoneta al cinto, a y pistola (astra). Así como dos contactos en Las Palmas, uno de un sargento que había estado en el Sahara y daba cobertura a gente de transito en las islas.

La parte positiva, pensar de ir a Canarias y volver a la civilización ¡¡¡¡.
La misión consistía de embarcar al preso y entregarlo en Las Palmas a Policía Militar, que organizaría el traslado a la nueva prisión militar de destino. Y regresar a la unidad en Cabrerizas. Llegó el día y los mandos de la unidad, no repararon en consejos e instrucciones para que aquello saliera bien.
El preso cara de asustado, ya que su estancia en Cabrerizas no había sido muy buena, se le trató mal¡¡¡, y el cuerpo expedicionario (acojonado).
Se nos traslada a Cabeza de Playa en busca del correillo, estaban preparadas unas lanchas de desembarco, que trasladaban o descargaban víveres y personas, puesto que los barcos no podían fondear cerca.

Allí empecé a visionar que el viaje iba a ser movidito¡¡.
La mar estaba muy movida y las lanchas al acercarse topaban con el barco y para subir teníamos que aprovechar, cuando la mar nos lanzaba contra el barco, escalera de cabos y un marino que te echaba el brazo y palante. Me había aprendido el guión y como comandante de la misión fui el ultimo en subir.
Doy la orden a los dos soldados de que suban, pertrechados era dificilísimo. Una vez conseguido en los momentos posteriores doy orden al preso de que proceda a subir.
La dificultad, la misma, mis soldados mareados o acojonados todavía no lo sé, ni se preocupan por mi y el marino insistiendo en que suba que cada vez esta peor el mar.
Tras varios intentos y no pudiendo alcanzar la escalera me apuntan que descargue el CETME y el macuto para facilitar la subida. Cuando me doy cuenta esta el preso con el cetme y mis pertenencias y yo sin poder subir¡¡¡ Y las ordenes y los consejos que me habían dado buffff???. Por fin subimos y agradezco la ayuda y me apresuro a coger el arma reglamentaria. Tengo que confesar, que el preso en cuestión era buena persona. Fue una noche en las bodegas del correillo inolvidable, una olor a gas-oil insoportable, unos mareos y algún que otro vómito de mis soldados. Horrible.

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Por fin llegamos al puerto de las Palmas, con la sensación del deber cumplido y esperando que la policía militar recogiera al preso y a buscar el cuartel de transeúntes para descansar y organizar el regreso.
No fue así, la policía militar no hizo presencia en el desembarco y tras varias consultas en el puerto, decido poner en marcha otro plan que no estaba establecido. La policía nos indica donde está el cuartel de Lomas Coloradas. Y en fila de a uno organizo la expedición, puerto palante y preguntando, no olvidaré las caras de las prostitutas que había en aquel barrio cuando pasamos en fila, preso en medio y yo cerrando la procesión.
Se me hizo interminable, no recuerdo el tiempo, pero si cuando avistamos Lomas Coloradas, Ya al acercarnos vi movimiento. Llegamos al cuerpo de guardia, y apareció un oficial de Milicias, recuerdo su bigote. Formo al cuerpo expedicionario y le doy novedades. A sus ordenes mi teniente, se presenta el cabo…. Y me interrumpe, pero CHAVALES DE QUE GUERRA VENIIS, le doy todo tipo de explicaciones y el oficial solo preocupado de que hubiéramos paseado todo nuestro arsenal de guerra por la ciudad. Allí quedó nuestro preso y la aventura supuso una semana de estancia en Las Palmas, esperando regresar a nuestra unidad, esta vez en un avión bimotor que parecía no iba a despegar nunca (creo era un focket ).La estancia tubo también sus aventuras, nada que ver con la explicada. Que orgullosos se mostraron los mandos a nuestro regreso, lo mencionaron hasta en la fajina de la noche y nos dejaron descansar al día siguiente. NADIE SE ENTERO QUE EL CHOPO ME LO RECOGIO EL PRESO.

Me hubiera gustado recordar los nombres de los compañeros de expedición.
Quizás si alguien lee la historia? alguno recuerde el hecho.

SALUDOS SAHARIANOS.

Ernest Vilches, cabo 2 CIA. Batallón de Inf. Cabrerizas I, Playa del Aaiun, SAHARA, A.O.E. 73/74

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En el blog, en castellano, de los CASH - http://mi-mili-en-el-sahara-1974-1975.nireblog.com/ ha aparecido un compañero tuyo de Cabrerizas, un vasco llamado: Guillermo Azkarate que te ha puesto un comentario.

Es este:

!buenas tardes Ernest! lamentabablemente no puedo escribirte en catalá, yo soy vasco y sí podría escribirte en euskara, lo hago con frecuencia (todos los días). también estuve en Cabrerizas el año 1971, también fui llevando dos testigos de Jevohá, también fui cabo comandante de la conducción, también me preguntaron ¿de qué guerra venis?, recuerdo que dije "de la guerra de Cuba", también intervino en todo éste meollo el sgto. Jimenez ¡vaya pájaro!, como tu, supongo, no estaba nada bien, aunque me pasé casi todo el rato en Atlas - donde termina la cinta de los fosfatos, tengo la tira de anécdotas, ya te los iré contando, un buen amigo mío era y es Alfons Riera Vinyals de Montcada i Rexach.

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OPERACIONES NOCTURNAS
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La famosa carretera que unía El Aaiún con Cabrerizas en Cabeza de Playa, y protagonista de algún relato como el del aspirador de arena, sufría en la época del Siroco, daños por la acumulación de arena en ella. Nuestra unidad era especializada en ir a PALEAR, pero también especializada en operaciones nocturnas, que consistían en lo que voy a exponer a continuación.

Una tarde noche, nos convocó a un pelotón un sargento de la cia, íbamos a realizar un ejercicio táctico, del cual nos daría detalles una vez fuera de la unidad, a la hora en cuestión formamos el cuerpo expedicionario y subimos en un camión tipo Pegaso en dirección al Aaiún o a la carretera que comunicaba con Smara no lo recuerdo exactamente, pasado un tiempo con la noche cerrada en cima , paró el camión y procedimos a bajar, algo inquietos, en ese momento dicho sargento nos comunica que tendremos que recoger unos bidones de alquitrán que están a los lados de aquella carretera y deberemos mantener en secreto nuestra actuación.

No sin dificultad subimos al camión varios de esos bidones y algo de material de construcción, que posteriormente descubrimos que era del Ministerio de Obras Públicas.
En aquellos momentos estaban tratando de fijar las dunas más cercanas a la carretera con el fin de evitar que se desplazaran y provocaran el corte de dicha carretera.

De la misma manera que salimos, entramos en el cuartel, ese material sirvió posteriormente para tratar los bajos de las aceras y bajos de las cias, parece que no había presupuesto para ello y había que adecentar el cuartel, para alguna visita que ya no recuerdo.