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EL SAHARA EN NUESTRO CORAZON
Historias, anecdotas, fotgrafias de nuestra estancia en CABEZA DE PLAYA,CABRERIZAS

Categoría: Historias y Anecdotas

03/09/2008 GMT 1

Relatos de mi estancia en el Sahara.

erni @ 19:22

carretera-al-aaiun.jpg

LA CARRETERA DE CABEZA DE PLAYA AL AAIUN

Al encontrar esta fotografía en Internet de José Manuel Sevilla, realizada el 2007, en su retorno al Sahara Español, ha traído a mi memoria algunas anécdotas que tuvieron de protagonista dicha carretera.
Nuestro destino después de haber completado nuestro periodo de instrucción en el BIR, nos lleva a Cabeza de Playa, punto estratégico donde se encontraba el Pantalán, donde acababa la famosa cinta transbordadora de Bu-Craa, lugar de carga de los fosfatos, un destacamento de la Policía Territorial, la Cia. de Mar y el Batallón de Infantería Motorizada de Cabrerizas I a donde vamos destinados.
Desde la entrada del Cuartel, en el puesto principal de los centinelas es muy parecida a la que veíamos cuando estábamos de guardia.
La primera historia, se gesta cuando dicha carretera, es cortada por la arena que cruza de parte a parte por el Siroco. Se da la orden fatídica que hay que ir a PALEAR a la carretera para despejarla y permitir la circulación de los vehículos militares. Para todos era una pesadilla ir a palear, los suboficiales de la unidad entre los que se encontraba un sargento 1, chusquero donde los hubiera y veterano de la guerra de Sidi Ifni, que no recuerdo su nombre concentran a la tropa en camiones y se dirigen a unos dos, tres kilómetros. Dicho punto se podía observar desde el puesto de guardia de la entrada.
Entre algunos veteranos surgió la idea de gastar una novatada a los nuevos y en particular a un buen chaval, no recuerdo su nombre pero si una historia que explicaba de que tenia algo en el interior de su vientre que le mordía y que utilizaba para no hacer servicios e incluso creo recordar una posible baja y retorno a la Península. Lo describiré como nuestro amigo.
Una vez llegados al punto de marras, y la tropa empieza el paleo de la carretera un cabo sugiere y manda a nuestro amigo al cuartel con el pretexto que se tiene que recoger el aspirador de arena que con la prisas de la marcha la unidad de trabajo había dejado en el Deposito del Motor. (Lugar donde estaba el grupo electrógeno que daba energía a la unidad). Nuestro amigo comienza la caminata hacia el cuartel, desde la entrada se percibe que alguien a lo lejos regresa.
Desde el cuerpo de guardia se observa que nuestro amigo regresa, al objeto de cumplir la orden dada y a su paso por la guardia comenta que va a recoger el aspirador de arena, alguna sonrisa y algo de complicidad con la tropa que estábamos de servicio, parece no hacer sospechar a nuestro amigo de la broma que le estaban haciendo, se dirige al punto de recogida y alguien le tiene preparado un buen saco de arpillera con material que hace pensar que es el artilugio denominado Aspirador de Arena. Nuestro amigo reemprende su camino pasando por el cuerpo de guaria y en su aspecto se nota la satisfacción del novato del deber cumplido, carcajadas y comentarios alguno de preocupación por si algún mando da con la broma. No en vano recuerdo que estamos en una unidad de trabajo, prisión militar y llena de mandos veteranos de Sidi Ifni, que no están mucho por la labor de hacer de aquel lugar un sitio agradable. Mientras tanto nuestro amigo debe llegar al punto de entrega y allí un cabo desolado le comenta que lo siente muchísimo y que se han descuidado el cable para enchufar dicha maquina, en ese momento es cuando en cualquier otro punto del mundo nuestro amigo se hubiera percatado lo que estaba sucediendo pero eso no fue así y propició que la novatada continuara.
Alguien del cuerpo de guardia comenta que se vuelve nuestro amigo a lo lejos. La inquietud aparece en la guardia puesto que el suboficial al cargo parece que está dando el coñazo por la unidad. Nuestro amigo aparece por el cuerpo de guardia en busca del cable que va a recoger al mismo lugar, donde le tienen preparado un buen rollo de cable trenzado. La cara de nuestro amigo refleja ese cabreo interno que tiene uno y no lo puede sacar al exterior, dirigiéndose al cuerpo de guardia para encaminarse de nuevo al punto critico del PALEO, aparece el suboficial de guardia que al grito de soldado que estas haciendo, provoca una posición de firmes y unas novedades.
A SUS ÓRDENES MI SARGENTO ESTOY TRASLADANDO EL CABLE, PARA PODER ENCHUFAR EL ASPIRADOR DE ARENA, QUE ANTERIORMENTE HE RECOGIDO. Estupefacto el suboficial, mira a la guardia, mira a nuestro amigo y con un estruendoso eres un GILIPOLLAS, con que el aspirador de arena¡¡¡¡. Manda A nuestro amigo a la prevención (cagandose en todo), afortunadamente la cosa no pasó de aquí hubo algún arresto y alguna bronca al cabo de guardia que era yo. Y la anécdota quedó en mi recuerdo, anécdota que dio para mucho en los años posteriores puesto que cuando en reuniones de familia o amigos, surgía la posibilidad ahí metía mi cuña con el famoso OS HE EXPLICADO LO DEL ASPIRADOR DE ARENA.

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EN ESTA FOTO SE PUEDE OBSERVAR LA MANIOBRA PARA SUBIR, QUE MAS ADELANTE EXPLICO, HAY QUE TENER EN CUENTA QUE HABIA MALA MAR Y LA BARCAZA CHOCABA CON EL CASCO DEL BARCO.

EL ULTIMO PRESO DE CABRERIZAS.

El Batallón de Cabrerizas I, estaba en proceso de cambio en el año 73/74, la unidad en los primeros meses de estancia era prisión militar, también se había convertido en un batallón de trabajo puesto que se estaba construyendo un nuevo cuartel en Bu-craa (Fosfatos), a su vez con la incorporación de las famosas” tanquetas “ se convertiría en el Batallón de Infantería motorizada Cabrerizas I.
En la prisión militar del cuartel quedaban 3 presos, dos legias Klaus y Jurguen dos pájaros de cuidado, famosos por haber matado a un taxista y haberse escapado a Mauritania con el taxi, por descontado que no llegaron. Y el protagonista de la historia, que era un objetor de conciencia (Testigo de Jehová), que no recuerdo su nombre.

A la hora de repartir las tareas el furriel, comenta que se van hacer traslados de presos a las Islas Canarias y que va a ser nuestra unidad la que dará cobertura a los traslados.
A estas al día siguiente el Sargento Jiménez, me llama y me comunica que voy a ser el comandante de esa misión UAHHHHH, calambres en las piernas y nudo en el estomago. Estaba todo preparado la expedición eran 2 soldados un cabo, (yo) y el objetor. Nos pertrechamos como para la guerra, correajes cargadores y bayoneta al cinto, a y pistola (astra). Así como dos contactos en Las Palmas, uno de un sargento que había estado en el Sahara y daba cobertura a gente de transito en las islas.

La parte positiva, pensar de ir a Canarias y volver a la civilización ¡¡¡¡.
La misión consistía de embarcar al preso y entregarlo en Las Palmas a Policía Militar, que organizaría el traslado a la nueva prisión militar de destino. Y regresar a la unidad en Cabrerizas. Llegó el día y los mandos de la unidad, no repararon en consejos e instrucciones para que aquello saliera bien.
El preso cara de asustado, ya que su estancia en Cabrerizas no había sido muy buena, se le trató mal¡¡¡, y el cuerpo expedicionario (acojonado).
Se nos traslada a Cabeza de Playa en busca del correillo, estaban preparadas unas lanchas de desembarco, que trasladaban o descargaban víveres y personas, puesto que los barcos no podían fondear cerca.

Allí empecé a visionar que el viaje iba a ser movidito¡¡.
La mar estaba muy movida y las lanchas al acercarse topaban con el barco y para subir teníamos que aprovechar, cuando la mar nos lanzaba contra el barco, escalera de cabos y un marino que te echaba el brazo y palante. Me había aprendido el guión y como comandante de la misión fui el ultimo en subir.
Doy la orden a los dos soldados de que suban, pertrechados era dificilísimo. Una vez conseguido en los momentos posteriores doy orden al preso de que proceda a subir.
La dificultad, la misma, mis soldados mareados o acojonados todavía no lo sé, ni se preocupan por mi y el marino insistiendo en que suba que cada vez esta peor el mar.
Tras varios intentos y no pudiendo alcanzar la escalera me apuntan que descargue el CETME y el macuto para facilitar la subida. Cuando me doy cuenta esta el preso con el cetme y mis pertenencias y yo sin poder subir¡¡¡ Y las ordenes y los consejos que me habían dado buffff???. Por fin subimos y agradezco la ayuda y me apresuro a coger el arma reglamentaria. Tengo que confesar, que el preso en cuestión era buena persona. Fue una noche en las bodegas del correillo inolvidable, una olor a gas-oil insoportable, unos mareos y algún que otro vómito de mis soldados. Horrible.

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Por fin llegamos al puerto de las Palmas, con la sensación del deber cumplido y esperando que la policía militar recogiera al preso y a buscar el cuartel de transeúntes para descansar y organizar el regreso.
No fue así, la policía militar no hizo presencia en el desembarco y tras varias consultas en el puerto, decido poner en marcha otro plan que no estaba establecido. La policía nos indica donde está el cuartel de Lomas Coloradas. Y en fila de a uno organizo la expedición, puerto palante y preguntando, no olvidaré las caras de las prostitutas que había en aquel barrio cuando pasamos en fila, preso en medio y yo cerrando la procesión.
Se me hizo interminable, no recuerdo el tiempo, pero si cuando avistamos Lomas Coloradas, Ya al acercarnos vi movimiento. Llegamos al cuerpo de guardia, y apareció un oficial de Milicias, recuerdo su bigote. Formo al cuerpo expedicionario y le doy novedades. A sus ordenes mi teniente, se presenta el cabo…. Y me interrumpe, pero CHAVALES DE QUE GUERRA VENIIS, le doy todo tipo de explicaciones y el oficial solo preocupado de que hubiéramos paseado todo nuestro arsenal de guerra por la ciudad. Allí quedó nuestro preso y la aventura supuso una semana de estancia en Las Palmas, esperando regresar a nuestra unidad, esta vez en un avión bimotor que parecía no iba a despegar nunca (creo era un focket ).La estancia tubo también sus aventuras, nada que ver con la explicada. Que orgullosos se mostraron los mandos a nuestro regreso, lo mencionaron hasta en la fajina de la noche y nos dejaron descansar al día siguiente. NADIE SE ENTERO QUE EL CHOPO ME LO RECOGIO EL PRESO.

Me hubiera gustado recordar los nombres de los compañeros de expedición.
Quizás si alguien lee la historia? alguno recuerde el hecho.

SALUDOS SAHARIANOS.

Ernest Vilches, cabo 2 CIA. Batallón de Inf. Cabrerizas I, Playa del Aaiun, SAHARA, A.O.E. 73/74

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En el blog, en castellano, de los CASH - http://mi-mili-en-el-sahara-1974-1975.nireblog.com/ ha aparecido un compañero tuyo de Cabrerizas, un vasco llamado: Guillermo Azkarate que te ha puesto un comentario.

Es este:

!buenas tardes Ernest! lamentabablemente no puedo escribirte en catalá, yo soy vasco y sí podría escribirte en euskara, lo hago con frecuencia (todos los días). también estuve en Cabrerizas el año 1971, también fui llevando dos testigos de Jevohá, también fui cabo comandante de la conducción, también me preguntaron ¿de qué guerra venis?, recuerdo que dije "de la guerra de Cuba", también intervino en todo éste meollo el sgto. Jimenez ¡vaya pájaro!, como tu, supongo, no estaba nada bien, aunque me pasé casi todo el rato en Atlas - donde termina la cinta de los fosfatos, tengo la tira de anécdotas, ya te los iré contando, un buen amigo mío era y es Alfons Riera Vinyals de Montcada i Rexach.

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OPERACIONES NOCTURNAS
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La famosa carretera que unía El Aaiún con Cabrerizas en Cabeza de Playa, y protagonista de algún relato como el del aspirador de arena, sufría en la época del Siroco, daños por la acumulación de arena en ella. Nuestra unidad era especializada en ir a PALEAR, pero también especializada en operaciones nocturnas, que consistían en lo que voy a exponer a continuación.

Una tarde noche, nos convocó a un pelotón un sargento de la cia, íbamos a realizar un ejercicio táctico, del cual nos daría detalles una vez fuera de la unidad, a la hora en cuestión formamos el cuerpo expedicionario y subimos en un camión tipo Pegaso en dirección al Aaiún o a la carretera que comunicaba con Smara no lo recuerdo exactamente, pasado un tiempo con la noche cerrada en cima , paró el camión y procedimos a bajar, algo inquietos, en ese momento dicho sargento nos comunica que tendremos que recoger unos bidones de alquitrán que están a los lados de aquella carretera y deberemos mantener en secreto nuestra actuación.

No sin dificultad subimos al camión varios de esos bidones y algo de material de construcción, que posteriormente descubrimos que era del Ministerio de Obras Públicas.
En aquellos momentos estaban tratando de fijar las dunas más cercanas a la carretera con el fin de evitar que se desplazaran y provocaran el corte de dicha carretera.

De la misma manera que salimos, entramos en el cuartel, ese material sirvió posteriormente para tratar los bajos de las aceras y bajos de las cias, parece que no había presupuesto para ello y había que adecentar el cuartel, para alguna visita que ya no recuerdo.